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La Sirena (Reseña)

  • estradashauri09
  • 28 feb 2025
  • 10 Min. de lectura

Una historia autoconclusiva llena de belleza y amor, una historia que me llegó en mi adolescencia y me llegó de nuevo a mis 22 años.



La Sirena es el primer libro que escribió la autora Kiera Cass, mas no el primero en ser publicado. Fue publicado originalmente en 2009.


Esta reseña revela detalles importantes de la trama (spoiler alert) jsjs I'm sorry


La Sirena es la historia de Kahlen, una chica de 19 años que, tras un accidente en el que viajaba con su familia, se convirtió en una sirena al servicio de Oceanía, quien requiere de las sirenas para alimentarla y, satisfaciendo esta necesidad, salvar al resto de formas de vida que dependen de la ella.

Oceanía transforma a mujeres jóvenes y con deseo de vivir, no esposas ni viudas, puesto que no quiere que esta pérdida dificulte el desempeño de su labor, además del tormento que supondría para la sirena. Desde luego, Oceanía no es humana, por lo que no percibe las interacciones y las relaciones sociales del mismo modo que nosotras y nosotros. Las sirenas acceden al acuerdo de servir a Oceanía durante cien años, durante los cuales no tendrán permitido emplear su voz para algo más que cantar cuando sea requerido, o para hablar con otras sirenas o la misma Oceanía. Esto debido a que su voz resultaría mortal para quien la oyese, buscando inevitablemente el abrazo de la muerte en el mar. Al terminar estos cien años de servicio, pueden volver a la sociedad como humanas comunes, sin los recuerdos de sus actos y deberes como sirenas, puesto que esto podría en riesgo a sus hermanas y toda la operación y propósito de Oceanía. Durante los años como sirena, no envejecerían ni sufrirían enfermedad o daño alguno, únicamente debían acatar las reglas de Oceanía.


Kahlen lleva ya cumplidos 80 de esos 100 años sirviendo impecablemente a Oceanía, cuando se desarrolla la historia. Junto a sus hermanas, jóvenes sirenas de diferentes épocas y lugares del mundo, vive en una casa en la playa, puesto que se ven obligadas a aislarse en cierto grado del resto de la sociedad y de esta manera acceden fácilmente a Oceanía. Ellas se comunican entre sí con lengua de señas cuando están en presencia de otras personas.

Kahlen conoce a Akinli, un chico amable y guapo quien se vio rápidamente atraído por Kahlen. Ella se sintió conmovida por los esfuerzos de Akinli por hablar con ella y llegar a conocerla, la conexión fue mutua y ella sintió emociones placenteras tan novedosas que se guardó el secreto para sí misma, con temor de perturbarlo.

Kahlen es una chica tranquila que, como suele ser entre sirenas, casi desde su primer instante como sirena, comenzó a olvidar la vida que solía llevar, incluyendo detalles íntimos como si tenía hermanos o una pareja. Ella anhelaba conexión y romance, soñaba con la promesa del término de su siglo de servicio, deseando encontrar un amor y formar una familia. Entretanto, se sentía particularmente atormentada por las vidas que se llevaban para alimentar a Oceanía, llegando incluso a tener pesadillas sobre ello. Tras cada naufragio, investigaba sobre las personas que perdieron la vida, elaborando un álbum con impresiones, recortes y la información que recolectaba, pues tenía la idea de que esto era el único honor que podía rendir a estas personas: saber quiénes eran, no olvidarlas.


Kahlen y Akinli se sienten más atraídos uno hacia el otro con cada encuentro, y tras su primera cita, que fue encantadora para ambos, Kahlen se da cuenta de que está enamorada y decide alejarse, pues aún le quedaban veinte años de servicio, por lo que no podrían estar juntos.


La historia nos muestra también la relación que Kahlen tiene con sus hermanas, sintiendo un amor y responsabilidad genuinos, pues salvo una, ella era la mayor. A pesar de no compartir con sus hermanas el gusto por salir a divertirse en las ciudades, compartían momentos y se mantenía unidas.

Kahlen, a diferencia de sus hermanas y de otras sirenas, acudía a Oceanía aunque no la llamara, pues encontraba en ella el consuelo de una madre.

Para Kahlen era muy importante la figura materna. No recordaba a su madre, solo que había tenido una, e iba en el barco que se hundió el día que ella se convirtió en sirena. Conservaba un broche que le había pertenecido a su madre, pues se aferraba a este por la cercanía que le hacía sentir con su madre fallecida.


A medida que pasa el tiempo, se le ve cada vez más marchita, pues el amor que siente por Akinli no se esfuma con el tiempo o la distancia, y el estar lejos de él, no solo por el hecho de no poder hablar, sino por los secretos que se ve obligada a guardar, el remordimiento de las vidas que ha tomado en nombre de Oceanía, los años de servicio que le quedaban en los que no envejecería ni sería dañada, que evidenciarían que había algo más allá de lo 'humanamente natural' en ella, la hacían sentir afligida, abatida, aislada y desesperanzada. No se trataba solo de no poder estar con quien amaba, sino de la complejidad de las razones de esa separación, que ni siquiera había podido compartir con Akinli.


Durante el naufragio de un crucero en el que se celebraba una boda, Kahlen no pudo más con el dolor y el remordimiento; no quería arrebatarle la felicidad a una pareja recién casada, a una mujer que había encontrado lo que ella había soñado toda su vida, y que estaba a punto de perderlo para siempre. Al ver a la novia, dejó de cantar y trató de que Oceanía la acogiera como sirena. Esto no pasó, Oceanía, disgustada y molesta por el incumplimiento de Kahlen en su deber, le hizo ver que sólo había alargado el sufrimiento de esa novia, y que de convertirla en sirena, no habría desempeñado su labor de manera satisfactoria, debido al dolor que llevaría por la pérdida de su conyugue. No obstante, Kahlen conocía un secreto que Oceanía no, por lo que tenía la firme creencia de que amar a alguien a quien no puedes tener no sería necesariamente un impedimento. En otras palabras, que Oceanía no siempre tenía razón.


Tras la agresividad de la situación y la disputa entre ella, Oceanía y sus hermanas. Kahlen huye y, sin quererlo, se encuentra con Akinli, quien la recibe y la acoge, pensando que sufrió alguna clase de accidente y que perdió la memoria. La familia de Akinli la acogió en su hogar y Kahlen se sintió bienvenida, pero más que eso, sintió pertenecer a esa familia, lo que no hizo más que acrecentar el amor y la conexión que sentía por Akinli. Pasaron el día siguiente juntos y Kahlen sintió por primera vez que podía funcionar, que aunque tuviera que ausentarse, él entendería, que se quedaría con ella, que podrían estar juntos.

Akinli le mostró cuánto deseaba estar con ella, cuando deseaba que las cosas funcionaran, que veía un futuro con ella, si ella también lo deseaba, lo que llevó a un tierno beso, tas el cual Kahlen no pido evitar suspirar y emitir una pequeña palabra. Esa única palabra fue suficiente. Akinli se vio bajo un efecto como hipnótico que lo llevó a dirigirse hacia el mar, donde moriría ahogado tras haber escuchado la voz de una sirena. Cuando Kahlen desesperada le pidió a Oceanía por su vida, esta no dijo palabra, sin embargo, lo soltó. Kahlen logró sacarlo del agua y al volver, se vio arrastrada hasta el fondo del mar, donde Oceanía se debatía qué hacer con ella.


A pesar de que Kahlen había roto más de una vez las reglas de Oceanía, esta no le quitó la vida, como había hecho con sirenas anteriores, sino que movida por el cariño y el apego que sentía por la única sirena que había acudido a ella por voluntad propia, y con quien hablaba y a quien consolaba, decidió que su castigo sería la adición de cincuenta añosa su servicio. De pronto, Kahlen no tenía veinte años por delante, sino setenta.

La vida de Akinli dependía ahora de Kahlen, puesto que, en palabras de Oceanía, Kahlen le había quitado algo que era suyo por derecho. Kahlen prometió alejarse de él y no volver a mencionar su nombre a cambio de que Oceanía prometiera no hacerle daño e incluso ayudarlo si alguna vez se encontraba en peligro dentro del agua.


Kahlen sacrificó su felicidad a cambio del bienestar de Akinli, viéndose obligada a cumplir una sentencia mucho más larga, junto a quien ahora veía como una enemiga, atormentada con la idea de tener que ver a Akinli siguiendo su vida sin ella, conociendo a otra mujer, sin la comprensión de su familia. A pesar de su infelicidad, trataba de ser una hermana ejemplar, atenta y presente, y por supuesto, hacer un trabajo impecable como sirena.


Kahlen comenzó a mostrar deterioro en su salud, lo que se presumía imposible para una sirena. Dormía demasiado y comenzó a verse debilitada. En el siguiente naufragio, cuando se dirigía hacia allá, no pudo respirar bajo el agua, por lo que Oceanía tuvo que sacarla a la superficie. Durante el canto, perdió la voz y no pudo terminar la canción. Poco a poco, su deterioro se hizo cada vez más visible. La preocupación de sus hermanas y de Oceanía no hizo más que aumentar tras la revelación de que Akinli estaba sufriendo los mismos síntomas, potenciados sin la resistencia de una sirena.

La mitológica familia buscaba soluciones arduamente a la par de llevar los cuidados hacia Kahlen, quien se sentía una carga y sentía además una profunda culpa por el estado de salud de Akinli y por haberlo abandonado solo en aquella playa.


Después de mucha investigación y tras el descubrimiento de muchos secretos, llegaron a la conclusión de que la solución para la enfermedad que arremetía con ambos y que muy pronto se llevaría la vida de Akinli, era que estuvieran juntos, que él escuchara la voz humana de Kahlen. Para ello, Oceanía tendría que liberarla de los años que aún no había cumplido. Oceanía se negó, afirmando que encontrarían otra solución que no involucrara su pérdida, pues no quería soltar a la sirena más fiel y cercana que había tenido, a pesar de todo. Finalmente, gracias a la comunicación clara y al apoyo de sus hermanas, lograron convencerla.

La historia de La Sirena termina con una Kahlen con amnesia, cuya voz recuperada alcanza a Akinli en el hogar que había encontrado, y a pesar de que ella no tenía recuerdos sobre él, sus almas estaban unidas, y ella sintió esa conexión; se vio inmediatamente atraída por los mismos ojos azules que había soñado antes de perder sus recuerdos como sirena. Sus hermanas le llevan a su nuevo hogar, entre otras cosas, una pequeña botella con agua de mar, arena y unas cuantas conchitas; Kahlen sintió una inexplicable sensación de valor y cercanía.


La historia de Kahlen y su amor por Akinli me conmueve y siento tan preciosa la pasión y la sinceridad de su amor. Ella siempre había anhelado la conexión que encontró en Akinli. Sus años y sus actos como sirena al servicio de Oceanía nunca fueron impedimento ni filtro para el deseo y la necesidad de Kahlen por conectar y por amar. A pesar de lo ferviente de sus sentimientos por Akinli, por la incertidumbre de si algún día podría olvidar su amor por Akinli y encontrar y enamorarse de alguien más una vez dejase de ser sirena, a pesar de todo su esfuerzo y las experiencias vividas, Kahlen renunció a la felicidad que finalmente creía posible, por el bienestar de Akinli, por Oceanía, porque estaba dispuesta a entregar mil vidas a cambio de la de él.

A pesar de que Oceanía al principio se había negado a hacer el mismo sacrificio por Kahlen, finalmente accedió, pues, a pesar de su apego y el vacío que dejaría en ella la ausencia de Kahlen, su bondad y su amor, que era como el de una madre, fueron más grandes. Kahlen y Akinli pudieron vivir y encontrarse de nuevo. Si bien ella, no conservaba sus recuerdos con él, sus almas estaban unidas, y la historia que se deduce con el final del libro es que Kahlen finalmente tiene eso que tanto anhelaba: conexión, amor, familia, vida y voz.


Esta historia trata sobre amor, sí, pero también sobre perseverancia y fuerza. Sobre dejar ir y sobre el autodescubrimiento.

Esta historia retrata, al fin y al cabo, lo que es el amor verdadero, más allá del enamoramiento: poner todo de tu parte por la felicidad y el bienestar de la persona que amas. Vemos el abandono de los miedos de Akinli, quien a pesar de ver las inconsistencias en la historia de Kahlen, veía más allá, sabiendo que su amor tenía más peso y que valía la pena el riesgo por la posibilidad de una vida con ella.

Esto podemos verlo no solo en el sacrificio de Kahlen, sino en el ofrecimiento de sus hermanas de quedarse más años con Oceanía a cambio de que liberara a Kahlen, o en su hermana mayor, quien se aisló para poder ver tan cerca como podía la vida de su hija y su nieta, quienes no habían estado en su naufragio.

La historia de Kahlen retrata también su depresión y el daño que le hacía no soltar las vidas que ya no estaban más en el mundo. Retrata el vínculo que compartía con Oceanía, quien era la única madre que conocía y que, a pesar de todo, se vio dispuesta a sacrificar sus intereses personales, su sentir y sus reglas por la felicidad y el bienestar de aquella a quien quería como a una hija.


Kiera Cass escribe hombres tiernos y buenos que conmueven en la sinceridad de su cariño, no obstante, sin retratar una fantasía de perfección, pues ni Akinli ni Maxon son retratados como seres carentes de imperfecciones o errores. Me parece bello que Akinli vio más allá de la imagen que Kahlen mostraba al mundo, su deseo por conocerla y por ayudarla a ella y a cualquiera en todo momento, su deseo por hacer el bien sin descuidar el suyo propio son muy sanos y, creo que cabe mencionar, no son tan comunes en libros dirigidos a un público juvenil.

Escribe también mujeres fuertes y sensibles que, a pesar de las dificultades a las que se deben enfrentar y el peso con el que deben cargar, son capaces de sortear los obstáculos y luchar por su felicidad y el cumplimiento de sus deseos, pero además, los de las personas a las que aman.


Le di a este libro 4/5 estrellas. Lo leí por primera vez cuando estaba en secundaria, me parece que en tercer año. Temía que la relectura me dejara con una imagen negativa del libro o de la historia, pero no fue así. Lo disfruté mucho y leer la historia de Kahlen desde una perspectiva más madura y observadora es maravilloso. Volvería a leerlo en el futuro y, a pesar de que ya hice un resumen de la historia con detalles importantes, espero que se animen a leerla y que disfruten de la belleza y la autenticidad de este libro.

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